Vicente Taborda, del impacto en Europa a su deseo de revancha en Boca
Vicente Taborda encontró en Grecia el escenario que imaginaba. Después de meses atravesados por cambios y poca continuidad, el mediocampista surgido en Boca se consolidó en Panathinaikos y tuvo ...
Vicente Taborda encontró en Grecia el escenario que imaginaba. Después de meses atravesados por cambios y poca continuidad, el mediocampista surgido en Boca se consolidó en Panathinaikos y tuvo un impacto directo en la Europa League. “El gol a Roma me cambió la carrera”, aseguró en diálogo con LA NACION. A los 24 años, repasó su presente, el aprendizaje en esta primera temporada en Europa, su paso decisivo por Platense y su ingreso en la final de la Copa Libertadores 2023, sin esquivar las críticas. También deja una certeza: quiere volver a Boca y tener una segunda oportunidad con mayor protagonismo.
El proceso no fue lineal. Su llegada a Grecia estuvo marcada por la inestabilidad. “Cuando yo llego había otro director deportivo y otro técnico. Al primer partido lo despiden y vinieron dos técnicos más hasta que llegó Rafa Benítez”, contó. En ese contexto, la adaptación se volvió más compleja. “En los primeros tres meses tuve tres técnicos y eso, para alguien que viene de un cambio tan grande, retrasa un poco la adaptación”, explicó. A ese escenario se sumó un cambio dirigencial que también impactó en su situación dentro del club.
Incluso con la llegada del histórico entrenador español, ganador de Champions League y con pasado en Real Madrid, la continuidad no apareció de inmediato. “Cuando llegó Rafa Benítez tampoco jugaba mucho. Él tenía otras preferencias”, reconoció. Sin embargo, encontró un camino. “Sabía que mi lugar era entrenando, que era la única manera de mostrarle al técnico que podía estar”, afirmó.
Ese recorrido tuvo un punto de quiebre claro: “Hasta que llegó el partido de Roma, que jugué de titular por primera vez en 2026. Ahí marqué, jugué bien después de mucho tiempo sin jugar y a partir de ahí se fueron dando cosas”. Desde entonces, su lugar cambió. “Hoy puedo decir que estoy mucho más considerado en mi equipo”, sostuvo.
Ese momento también condensa su mirada sobre el fútbol y la carrera. “El fútbol tiene muchas vueltas y una jugada te cambia la carrera”, resumió. Una recomendación para los demás chicos que recién empiezan, como alguna vez le tocó a él. Y lo baja a su propia experiencia reciente: “El gol a Roma me cambió la carrera”.
Fuera de la cancha, el desafío fue distinto. Taborda llegó solo a Atenas, aunque con herramientas previas que facilitaron la adaptación. “En mi cabeza siempre lo supe, que era una posibilidad y que era uno de mis sueños”, señaló. Y agregó: “Tenía el desarraigo de haberme ido desde Gualeguay hasta Buenos Aires a los 11 años. Sabía lo que era esa sensación y eso me ayudó muchísimo”.
Su rutina, según contó, no difiere demasiado de la que tenía en la Argentina, aunque con matices culturales. “Vivo en un departamento, voy a entrenar, vuelvo a casa, me tomo una siesta. Tengo mi fisio, un profe”, describió. También destaca una diferencia en los hábitos: “Acá es más normal no concentrar, la gente está más acostumbrada a dormir bien, a comer bien. En la Argentina eso no es tan común”.
El idioma tampoco fue una barrera. “Desde chico estudiaba inglés y el año previo en Platense practiqué. Eso me ayudó mucho. Me puedo comunicar bien”, explicó. En un plantel con varios extranjeros, al que recientemente se le sumaron otros dos argentinos, el arquero Lucas Chaves y el volante por izquierda Santino Andino; ese factor resulta clave para la convivencia diaria.
En el plano futbolístico, el cambio se percibe más en los detalles que en la esencia. “El fútbol es mucho más rápido, las canchas son mejores, los controles son diferentes. Son tiempos los que aprendés”, analizó, en la comparación entre el fútbol de Grecia y el de la Argentina. Y aclaró: “No sé si cambié mi manera de jugar, sino que adapté algunas cosas”.
Y mostró también su visión y pensamiento del fútbol actual. “Hoy el fútbol es más dinámico: todos atacan y todos defienden”, describió, como parte de una evolución que lo obligó a tomar decisiones más rápidas sin perder su esencia.
Ese crecimiento tuvo un correlato en la competencia internacional. Panathinaikos tuvo una participación destacada en la Europa League, llegando hasta octavos de final, y Taborda fue protagonista. “El balance fue muy positivo, hicimos partidos muy buenos y llegamos a una instancia importante para un equipo griego”, señaló. Aunque les tocó quedar afuera en una dura derrota por 4-0 ante Betis como visitante, luego de haber ganado la ida de local por 1-0 con gol del propio Taborda, afirmó: “Es una linda medida para saber cómo estás parado en Europa”.
La comparación con el fútbol sudamericano aparece de forma inevitable, especialmente alguien que jugó competiciones internacionales como la Libertadores. “Es distinto, porque yo soy hincha de Boca y lo sentía de otra manera”, admite. De todos modos, valora el contexto europeo: “Es un torneo que la gente espera y que te marca dónde estás parado”.
En ese sentido, también dimensiona el peso del club en el que juega, uno de los cuatro equipos más fuertes del país, junto con Olympiacos, AEK Atenas y PAOK. “Lo noté en el aeropuerto apenas llegué”, dijo, y detalló cómo muchos hinchas fueron a esperarlo.
“Acá quieren mucho a los argentinos”, contó sobre el club. Y explicó que esa valoración no es nueva: “Estuvo el papá de Verón (Juan Ramón Verón), (Juan José) Borrelli, (Ezequiel) Eki González, que jugaba en mi posición, y muchos me comparan con ellos”. Sin exagerar, ese paralelo lo asume como un estímulo. “Obviamente, salvando las distancias, es una motivación extra para demostrar que los argentinos podemos seguir jugando bien con esta camiseta”.
Sobre la exigencia, llegó incluso a compararlo con el conjunto de la ribera: “Es muy similar a Boca en la exigencia. Por ahí en Boca entendía más todo por el idioma, pero acá lo ves en la calle: hay hinchas en todos lados”, contó. Incluso se sorprendió por la repercusión. “Me paran como en Buenos Aires, es tremendo”, admitió.
Boca, de todos modos, sigue siendo un eje central en su carrera y en su vida, al ser hincha del club. “Significa muchísimo. Me crie ahí, es mi club”, dijo sin matices. Desde Grecia sigue cada resultado, cuando puede, por las cinco horas más de diferencia con la Argentina. “Estoy pendiente de si gana o pierde. Boca es ganar: si gana, la semana pasa mejor”, analizó.
Recordó su debut en primera división, que tuvo un contexto singular. Se dio en plena pandemia, cuando Boca debió presentar un equipo alternativo, ya que el plantel profesional había quedado varado en Brasil tras la serie con Atlético Mineiro. Destacó que lo "más lindo" fue “jugar con todos mis compañeros de reserva”. Aunque imaginaba otro escenario, con la Bombonera llena, rescata el valor de aquella experiencia: “A veces las cosas no se dan como uno imagina y hay que estar preparado”. En ese marco atípico, Taborda sumó sus primeros minutos en un equipo juvenil que compitió en condiciones adversas y dejó una imagen que todavía se recuerda.
Aquella etapa también lo vinculó con una generación que hoy se proyecta en el fútbol europeo. “Hoy mirás las ligas top y hay varios de esos chicos”, señaló.
—De tu camada, en ese momento, ¿quién es el que más te llamaba la atención?
—Equi.
—¿Equi Fernández?
—Sí, porque jugaba con las dos piernas y a otra velocidad. Creo que éramos un equipo que ya estaba jugando muy bien y en cierto punto sabíamos que podían llegar.
Su paso por el club, sin embargo, tuvo límites claros en cuanto a continuidad y cantidad de minutos que jugó. “Las oportunidades son contadas con los dedos de la mano”. En total, el volante ofensivo disputó 17 partidos (631 minutos) y solo seis como titular. “Creo que las pocas que tuve las hice bien. Me quedo tranquilo con eso, aunque me hubiera encantado jugar un millón de partidos más”, reconoció.
Esa falta de minutos lo llevó a buscar rodaje en Platense, en dos oportunidades, donde encontró el escenario ideal para consolidarse. “Me dieron la confianza de volver a sentirme importante en un equipo y no hay nada más gratificante que devolverlo con hechos”, explicó. El título obtenido durante su segundo ciclo el año pasado, el primero en la historia de los calamares, marcó un punto alto en su carrera. “Significa muchísimo para mí y para el club”.
Sobre ese equipo, resaltó un rasgo central: “El grupo tenía mucho compañerismo y confianza. Los técnicos supieron sacar lo mejor de cada jugador”. Justamente, es a la dupla técnica, Orsi-Gómez, a los que destacó como los mejores entrenadores de su carrera, al menos los que más le marcaron. Y completó: “En los momentos difíciles fue donde más se unió el grupo, y eso fue clave”. Al momento de elegir un punto alto en su carrera, no duda: “Me quedo con el Vicente de Platense porque fuimos campeones”.
En el calamar jugó un total de 86 partidos, con 11 goles y cuatro asistencias entre sus dos préstamos. Además, en el Torneo Apertura que ganaron a principios de 2025, fue el máximo goleador del equipo de Vicente López, con cinco tantos.
Antes de ese segundo ciclo con consagración, estuvo presente en la final de la Copa Libertadores 2023 con Boca, en la que dejó una huella entrando apenas 15 minutos en la derrota ante Fluminense. Ingresó en un contexto adverso y quedó bajo la lupa de algunos hinchas por su actuación. “Entiendo las críticas. Era una final muy esperada y también por mí, que soy hincha”, reconoció. Aunque admitió: “Si hubiera podido hacer algo más... Pero estoy tranquilo porque intenté hacerlo todo”.
Lejos de esquivar el análisis, se muestra autocrítico de aquel ingreso sorpresivo, ya que no había sumado minutos en toda la copa. “No hay excusa. Un jugador tiene que estar preparado”, afirmó. Al ser consultado sobre el desarrollo del equipo en aquella final, dijo: “No sé si nos faltó algo. A veces la pelota entra o no entra. Si hubiéramos tenido un poco más de suerte, la habríamos ganado”.
Ese recorrido, entre oportunidades, aprendizajes y decisiones, configuró al jugador actual. “Nunca sentí esa presión de ser una promesa o un consolidado. Siempre intenté disfrutar”, explicó. Y sobre su evolución desde su debut hasta ahora, dijo: “Siempre imaginé esta situación, fui creando mi camino en ese sentido”.
Hoy, con continuidad en Europa y protagonismo en su equipo, se siente en un buen momento. Aunque al momento de elegir, vuelve a ese título en Vicente López. “Hoy me siento bien, pero me quedo con el de Platense”, repitió.
Y, en el futuro, abre nuevas posibilidades, pero también mantiene un deseo claro. “Me encantaría tener una segunda etapa en Boca y jugar muchos más partidos”, afirmó. No lo plantea como una deuda, sino como un objetivo. Con la experiencia acumulada y el presente que construyó en Europa, se apoya en una idea que resume su recorrido: estar preparado, porque una jugada puede cambiarlo todo.