Punta Mita: el desconocido paraíso sobre el Pacífico que eligen los millonarios del mundo y las estrellas de Hollywood para descansar
Es un lugar único. El paraíso en la tierra. Casi todos los días del año regalan sol. Las nubes brillan por su ausencia. Está casi en la misma latitud que ...
Es un lugar único. El paraíso en la tierra. Casi todos los días del año regalan sol. Las nubes brillan por su ausencia. Está casi en la misma latitud que Hawái. El clima es óptimo todo el año, incluso cuando llueve. Un dato no menor: el mar es protagonista. Punta Mita es un complejo de 750 hectáreas con 14 kilómetros de costa de mar que aparece como una alternativa para quienes buscan playas paradisíacas, buena gastronomía y hoteles de categoría sin la intensidad de los grandes centros turísticos.
Vale aclarar que Punta Mita no es el destino, sino el nombre de una de las propuestas más top de la zona. La confusión surge porque está en Punta de Mita. Una exclusiva península en el extremo norte de la Bahía de Banderas, en la región de la Riviera Nayarit, a una hora en auto –20 kilómetros– al norte de Puerto Vallarta, en México. “Son destinos de naturaleza donde el lujo se vincula con el entorno. No se trata de un hotel tradicional, sino de un refugio donde el huésped se conecta con el territorio”, reflexiona Carl Emberson, el hombre que maneja el megaemprendimiento inmobiliario con 27 barrios cerrados con casas que cuestan hasta US$25 millones y condominios con unidades que superan los US$4 millones que se alquilan entre US$2000 y US$20.000 la noche.
También tiene dos hoteles cinco estrellas: un Four Seasons con el que abrió el complejo en 1999 y un St. Regis inaugurado en 2009, un cinco estrellas reconocido en su momento como el número uno de México y octavo en el ranking de los mejores hoteles del mundo. Hospedarse promedia los US$2000 la noche. En aquel momento, la estrategia fue diversificar el mapa turístico mexicano, tradicionalmente concentrado en Los Cabos y la Riviera Maya.
En apenas dos años, el proyecto sumará dos nuevos hoteles –con branded residences– que están en plena construcción en un plan de inversión que supera los US$700 millones. “Como el 60% de nuestra demanda viene de la costa de California, elegimos dos marcas de lujo muy posicionadas en esa zona”, explica Emberson. El Montage tendrá 140 habitaciones y 62 branded residences de entre 300 y 400 m2 que cuestan US$5 millones. Mientras que el Pendry sumará 102 habitaciones y 34 casas de 250 m2, ubicadas cerca de Kupuri, una de las cinco playas que tiene el emprendimiento donde se practica surf y es la más frecuentada por los jóvenes.
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Punta Mita no es un destino muy conocido en Sudamérica, aunque sí por los mexicanos, americanos y canadienses de alto poder adquisitivo. Es un lugar que entendió a la perfección el concepto de nuevo lujo con poca ostentación y mucho contacto con la naturaleza. El uso de carritos de golf para desplazarse entre clubes de playa, restaurantes y zonas residenciales refuerza la sensación de comunidad y facilita la movilidad dentro de la península.
El paisaje acompaña cada trayecto: caminos rodeados de vegetación, vistas abiertas al mar y playas que aparecen de forma inesperada. La experiencia cambia según la hora del día, desde las mañanas dedicadas al deporte hasta las tardes en la playa y las noches en restaurantes frente al océano.
La hospitalidad se apoya en la curaduría de los detalles, desde el diseño de los espacios hasta la organización de eventos, programas deportivos y actividades culturales que se desarrollan durante todo el año.
Como una comunidadDe todas formas, es un destino en sí mismo donde el Pacífico es protagonista y el mar cambia de color en cuestión de minutos. La particularidad del complejo es que todas las postales son posibles, desde el amanecer reflejado en un muelle hasta el atardecer. Los accesos controlados por seguridad, los caminos rodeados de vegetación y la distancia entre los desarrollos hoteleros generan una sensación de amplitud y privacidad que diferencia al destino de otros enclaves turísticos del Pacífico. “Punta Mita fue pensada como una comunidad antes que como un destino turístico”, explica Emberson, quien maneja el desarrollo desde 2017. La idea, agrega, es que la experiencia no se limite a una vida de hotel, sino que el visitante pueda moverse por la península, utilizar los clubes de playa, recorrer restaurantes y convivir con el entorno natural.
Esa lógica se refleja en la organización del espacio. La península cuenta con seis clubes de playa y más de 20 restaurantes manejados por el chef argentino Juan Guizzo con propuestas temáticas que van desde menús mexicanos hasta italianos y japoneses. “El lugar y la naturaleza son importantes, pero lo que hace la diferencia es la gente, la curaduría, el foco en el detalle y la autenticidad”, profundiza Emberson, uno de los referentes del mundo de los hoteles que entiende a la perfección el concepto del nuevo lujo basado en las experiencias.
Un dato no menor es que, a pesar de esta separación entre las unidades, la palabra que define la vida dentro del complejo es comunidad.
En las mesas de los restaurantes de sus seis clubes de playa, todas las noches hay familias que cenan juntas; también suelen compartir carritos de golf y conocidos que se reúnen en la playa para tomar sol. Uno de los aspectos que más valoran los viajeros es la posibilidad de combinar descanso con vida social. Los clubes de playa funcionan como puntos de encuentro durante el día, mientras que las noches se organizan en torno a cenas frente al mar o terrazas con vista al Pacífico. “El visitante busca experiencias, no solo alojamiento”, insiste Emberson.
La baja densidad de gente también marca el ritmo de este destino donde el descanso convive con el golf, los clubes de playa y una escena gastronómica en crecimiento. El clima acompaña. Entre noviembre y abril predominan los días soleados y las temperaturas estables, lo que permite planificar actividades durante todo el día. Surf, paddle, pesca deportiva, tenis y golf forman parte de la agenda habitual. El proyecto también tiene dos campos de golf diseñados por Jack Nicklaus de 18 hoyos que rodean al mar, con la única isla natural del mundo con un par 3: el hoyo The tale of the whale (La cola de la ballena), famoso a nivel mundial. Para acceder, los golfistas deben cruzar un tramo del mar, lo que lo convierte en un proyecto casi perfecto para los amantes del deporte.
La EscondidaDesde el complejo, los visitantes pueden ver las islas Marietas, un área natural protegida con categoría de parque nacional desde 2005 y reserva de la biosfera por la Unesco desde 2008. Para llegar hay que recorrer ocho kilómetros desde la costa en alrededor de 15 minutos. Es un archipiélago chico, con dos islas y dos islotes de origen volcánico que constituyen uno de los paseos más recomendables en Bahía de Banderas.
En este lugar está una de las mejores playas del mundo: la llaman la Escondida porque es de difícil acceso y solo se llega nadando. Además, durante el invierno, este lugar se convierte en un área de avistaje de ballenas. Las salidas en embarcaciones pequeñas se organizan con guías especializados y se realizan con protocolos que priorizan el cuidado del ecosistema. “El atractivo del destino no es solo el lujo, sino la posibilidad de interactuar con la naturaleza de manera responsable”, explica Emberson.
La llegada de nuevas marcas internacionales a la zona de Punta de Mita refuerza el posicionamiento del lugar como uno de los polos de inversión turística más dinámicos de México. Infraestructura, conectividad aérea y proyectos inmobiliarios acompañan un crecimiento que se mantiene sostenido en los últimos años. De hecho, a fines del año pasado, se inauguró el complejo Siari Riviera Nayarit, una Ritz-Carlton Reserve, construido con respeto al entorno natural y a las tradiciones locales, con 91 habitaciones, 34 residencias, cuatro restaurantes y playa.
La propiedad nombrada por la palabra uto-azteca siari (que significa verde) plasma las capas de la antigua jungla que bordean la costa esmeralda de México, tejiendo un único tapiz de naturaleza y cultura. Siari es un tributo a su entorno, a un lugar que parece descubierto más que diseñado. Aquí, el tiempo se mimetiza al ritmo de las mareas y cada detalle honra la belleza natural y el patrimonio espiritual de Riviera Nayarit. Una propuesta en la que las experiencias incluyen caminatas por la selva, actividades náuticas, programas de bienestar y propuestas gastronómicas basadas en ingredientes locales.
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Otra opción, a unos 45 minutos de la península, es hospedarse en One&Only Mandarina. Rodeado de selva tropical y acantilados, el resort que ocupa 35 hectáreas dentro del complejo inmobiliario Mandarina, rodeado por la Bahía de Banderas, la Sierra del Vallejo y la misma selva mexicana, propone una experiencia más aislada, con villas privadas, spa y playas de difícil acceso.
La propuesta se enfoca en la conexión con el entorno: caminatas por senderos naturales, clases de yoga frente al mar, gastronomía de inspiración mexicana y actividades que buscan reducir el impacto ambiental. “Lo material para nuestro perfil de huéspedes lo podés encontrar y comprar con dinero, pero vivir una experiencia inmersiva y relacionada con la cultura local, no lo podés comprar en cualquier lado o por internet”, profundiza Nicolás Cejas, el argentino que maneja el hotel y da ejemplos concretos de experiencias: cenas privadas bajo las estrellas, retiros de bienestar personalizados que te recargan e inspiran o aventuras únicas que no están disponibles para cualquiera.
“Los activos sorprenden y la experiencia sobra. Siempre te sentís en un lugar exclusivo”, explica Emberson. La posibilidad de combinar ambos destinos en un mismo viaje permite recorrer distintas facetas de la Riviera Nayarit: la comunidad organizada de Punta Mita y el retiro en la selva de One&Only. Dos experiencias complementarias que reflejan la evolución del turismo de alta gama en el Pacífico mexicano. La fórmula es simple: paisaje, hospitalidad y tiempo. Un equilibrio que define el nuevo lujo.
Datos útilesCómo llegar: Desde Buenos Aires se puede llegar con Aeroméxico vía Ciudad de México hasta Puerto Vallarta y traslado terrestre de 45 minutos hasta Punta Mita. El tiempo total de viaje ronda las 12 horas, incluyendo la escala. Se puede integrar el destino dentro de la oferta habitual del Caribe y el Pacífico mexicano.Mejor época: De noviembre a abril. Para quienes quieren disfrutar del avistaje de ballenas entre diciembre y marzo.Actividades: Golf, surf, pesca, paddle, clubes de playa, excursiones a Islas Marietas a disfrutar de la playa Escondida catalogada como una de las mejores del mundo.Alojamiento: Los hoteles más exclusivos son Punta Mita, Ritz-Carlton Reserve y One&Only Mandarina. Tarifas estimadas entre US$1200 y US$3000 por noche, según temporada y categoría.Perfil del viajero: Parejas, familias y viajeros de alto poder adquisitivo que buscan naturaleza, privacidad y servicios premium.