Estrenos de cine: La estación del terror, un film que ofrece los sustos esperables
La estación del terror (Ghost Train, Corea del Sur/2024). Dirección: Tak See-woong. Guion: Jo Ba-Reun. Fotografía: Kwong Young-il. Edición: Kim Woo-il. Elenco: Joo Hyun-young, Jeon Bae-soo, Cho...
La estación del terror (Ghost Train, Corea del Sur/2024). Dirección: Tak See-woong. Guion: Jo Ba-Reun. Fotografía: Kwong Young-il. Edición: Kim Woo-il. Elenco: Joo Hyun-young, Jeon Bae-soo, Choi Bo-min, Kim Ji-in. Calificación: No disponible. Distribuidora: Independiente. Duración: 94 minutos. Nuestra opinión: buena.
El terror surcoreano ha elegido los espacios más cotidianos para habitarlos de fantasmas. Ya no son las mansiones embrujadas o los callejones solitarios los que albergan las presencias más espeluznantes, sino una modernísima estación de tren en el corazón de Seúl. Es allí a donde llega Da-Kyeong (Joo Hyun-young), una youtuber conocida como “The Horror Queen”, obsesionada desde hace un tiempo con el hallazgo de una solución para su constante pérdida de seguidores. ¿Será que el contenido de terror se agotó de tanto repetirse? La pregunta implícita llega de la boca del jefe de la estación de Gwaglim, a donde Da-Kyeong arriba siguiendo algunos rumores que aseguran la existencia de historias sobrenaturales. Ceñudo y al borde de la ofensa, el uniformado se niega a dar declaraciones. “Suele venir gente como usted. Gente que se aprovecha del dolor ajeno”, le dice con cierto desprecio. Pero su respuesta tajante no será suficiente para Da-Kyeong, quien tiene un exquisito licor coreano para seducirlo. “Una historia, nada más”, promete a regañadientes el narrador. Pero, como ya sabemos, ese será solo el comienzo.
La estación del terror es el compendio de esas historias narradas con secreto y vergüenza. Cada nueva aventura abre la película a una viñeta, al estilo de los ancestrales relatos de Las mil y una noches. Y con cada video publicado en su canal, Da-Kyeong consigue disparar exponencialmente el número de seguidores. La progresión dramática de las viñetas escala en violencia y desconcierto, y cada una propone —de alguna manera— un efecto circular que domina en su conjunto a toda la película. Todo empieza donde luego terminará concluyendo y la sensación de maldición se acentúa cuando cada una de las historias desliza pequeños indicios que la conectan con otra. Un joven universitario observa con inquietud a una chica de pelo negro y largo (¿les suena?) que golpea su cabeza contra la puerta del vagón; se baja de la formación y en un drugstore tiene un altercado con la empleada mientras un hombre andrajoso intenta llevarse una sopa envasada. El universitario volverá a subir al tren para descubrir que nada ha cambiado, mientras el andrajoso tendrá su propio círculo infernal en una máquina despendedora de gaseosas. Cuando creíamos que todo había terminado, siempre vuelve a empezar.
El truco es conocido, pero el efecto se sostiene y la mayoría de las historias preservan su aire espeluznante incluso bajo algunos guiños de humor. Lo que sí es cierto es que no hay ninguna idea de puesta en escena que supere el golpe de efecto, aunque el montaje consigue mantener el ritmo con los altibajos propios de todo relato de antología. Y, lamentablemente, el enigma sobre el origen de la maldición se desliza sin consecuencias narrativas. Más allá de la creciente obsesión por obtener más visualizaciones que domina progresivamente a Da-Kyoung —y adquiere ecos de otros males narcisistas como el culto a la belleza a través de las influencers de maquillaje—, el director Tak See-woong no termina de explorar el verdadero horror de esa experiencia moderna representada en el tren de alta velocidad y las fascinantes estaciones de Seúl.
Es notorio cómo el cine surcoreano parece haber dispersado sus grandes hallazgos de la última década, con nombres como los de Bong Joon-ho o Park Chan-wook en la cima del reconocimiento, y su reciente conquista del mercado del streaming en materia de k-dramas y k-horror le ha dado mayor expansión, pero sin tanta calidad ni impacto. La estación del terror persiste en ese camino de estandarización del género que, sin grandes hallazgos de estilo ni otro virtuosismo formal, ofrece los sustos esperables bajo una serie de historias que se van tornando evidentes y predecibles.
3 stars