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El fútbol fuera de la cancha: la intimidad de los jugadores, al desnudo

“Esta es la joyita de la muestra”, dice el curador Francisco Medail mientras señala un conjunto de lockers grises, ubicados en medio de una sala del Palacio Libertad. Algunas de las puertas es...

El fútbol fuera de la cancha: la intimidad de los jugadores, al desnudo

“Esta es la joyita de la muestra”, dice el curador Francisco Medail mientras señala un conjunto de lockers grises, ubicados en medio de una sala del Palacio Libertad. Algunas de las puertas es...

“Esta es la joyita de la muestra”, dice el curador Francisco Medail mientras señala un conjunto de lockers grises, ubicados en medio de una sala del Palacio Libertad. Algunas de las puertas están entreabiertas y otras cerradas, con una advertencia: “+18”. Es una recomendación para que sólo los mayores de esa edad se acerquen a la mirilla para descubrir qué hay adentro.

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Lo que se ve al asomarse por esos agujeritos es tan inusual como la situación que puede encontrarse al entrar en Tercer tiempo: alguna persona arrodillada en un espacio ambientado como un vestuario, con la cabeza pegada a una de esas minúsculas ventanas. En el interior, a oscuras, se revelan escenas de jugadores de fútbol desnudos. Y en algunos casos, incluso tocándose los genitales mientras hablan con la prensa para compartir el balance del partido.

“Está dando la nota así para la radio, sin ningún problema”, observa Medail mientras intenta volver a poner en su lugar algunas esquinas de las fotos. Son esas partes que superpuso a otras para ocultar lo más explícito y que el público, curioso, levanta para descubrir qué hay detrás. Las más osadas son las que tomó en París el argentino Pepe Fernández entre 1973 y 1975, mientras el club AS Saint-Étienne se consolidaba como el gigante del fútbol francés. “Eran otros cuerpos, menos trabajados que los de ahora. Todos con pelos y sin tatuajes”, observa el curador.

Otras fueron tomadas a fines de esa década y principios de la siguiente por el reportero Silvio Zuccheri, quien fotografió sobre todo a jugadores de River, Boca e Independiente. “Trabajar para la revista El Gráfico implicaba una intimidad con los futbolistas difícil de imaginar –apunta el texto de sala-. Al finalizar los partidos, el ingreso a los vestuarios era algo natural para los periodistas y allí el jugador, aún agitado, relataba su jugada. La tarea de Zuccheri consistía en registrar ese encuentro, pero en los tiempos de espera comenzó a explorar otros encuadres”.

Con el tiempo, hacia el fin del milenio, el acceso de la prensa a esos espacios se prohibió. Es famosa la anécdota de Carlos “Colorado” Mac Allister –padre de futbolistas Kevin, Francis y Alexis-, quien salió desnudo en 1993 durante la transmisión televisiva en vivo desde el vestuario, tras el partido entre la Argentina y Australia por el repechaje para entrar al Mundial de Estados Unidos.

“La muestra se corre del momento del partido. Por eso la idea del tercer tiempo, que no es el primero ni el segundo, sino el de la sociabilidad que produce el deporte”, explica Medail. Con esta muestra, el curador propone “un acercamiento a la vida cotidiana de los jugadores: los entrenamientos, el vestuario, las pensiones, los festejos y también las derrotas. Las fotografías de esta exhibición construyen una mirada intimista que pone en primer plano aquello que sostiene al juego: los vínculos, los cuerpos cansados, las bromas, los silencios, la espera”.

Todo eso está reflejado en otra serie única: Potrero (2007-2012), de Gustavo Di Mario. En 2007 muchas de esas fotos integraron un libro del mismo nombre publicado por Retina, editorial de Gustavo Santaolalla, con prólogo de Diego Maradona. “Siempre les cuento a mis hijas que yo crecí en un barrio privado –escribió allí este último-. Je, privado de luz, privado de agua, privado de casi todo. Pero a Dalma y a Giannina también les cuento, más allá de ese chiste, que en Villa Fiorito, donde me tocó vivir los primeros años de mi vida, encontré razones suficientes para sentirme querido y para ser feliz Por eso digo que yo no fui un chico de la calle: yo fui un chico del potrero. Si los viejos nos buscaban sabían muy bien dónde encontrarnos: seguro que allí estábamos, corriendo detrás de una pelota”.

Con edición fotográfica de Alberto Goldenstein, hoy ese libro es codiciado por los coleccionistas. Y esas imágenes, que incorporaban a los personajes secundarios del fútbol -masajistas, empleados del club, vendedores, hinchas-, no volvieron a mostrarse según Medail desde que fueron exhibidas hace casi dos décadas en la Casa de la Cultura de Buenos Aires. Atento a enfocar la mirada “en un lugar diferente”, ajeno al éxito o el espectáculo, Di Mario registró, según el texto de sala, “espacios derruidos, habitados por pibes que ponían el mismo esfuerzo diario que un profesional, sin poder conquistar casi nunca los mismos logros”.

En ellos se interesó también el rosarino Carlos Herrera. Su serie Temperatura perfecta (1999 - 2009) se basa en las pertenencias de jóvenes futbolistas de una pequeña ciudad de Santa Fe. “Las sábanas parecen de nenes, pero ya son adultos”, observa Medail, antes de detenerse ante “el eco” de la hinchada que completa la exposición.

Las fotografías que capturan la energía de los estadios fueron tomadas en distintos partidos y fechas por Ezequiel Suranyi, artista visual y curador formado en Londres. En 2003, volviendo de Manchester después de haber documentado una final de la Champions League, decidió centrar su obra en el fútbol como hecho cultural. Hoy es impulsor del proyecto Futbolitis, actualmente con muestras que vinculan arte y fútbol en San Telmo (Balcarce 1330) y Ciudad de México.

“La celebración es uno de los tantos momentos que quedan fuera de escena para quienes el fútbol es apenas un espectáculo que se mira por televisión –observa Medail-. Momentos fuera de campo en sentido literal, porque suceden en otro espacio que no es aquel donde se disputa el partido; momentos fuera de tiempo porque transcurren más allá de los noventa minutos reglamentarios”. Como lo demostraron el sábado los argentinos presentes en Dallas, tras la victoria de la selección contra Austria.

Para agendar:

Tercer tiempo en el Palacio Libertad (Sarmiento 151). De miércoles a domingos de 14 a 20, con entrada gratis.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/el-futbol-fuera-de-la-cancha-la-intimidad-de-los-jugadores-al-desnudo-nid02072026/

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